Amor, Quemazón y Luz

La serie Amor, Quemazón y Luz viene construyéndose desde hace varios años. Comenzó como una forma de expresión y exploración personal, y con el tiempo fue madurando hasta reconocer que cada imagen creada era, en realidad, un retrato de mí mismo en distintas etapas de mi vida. Este proceso fue dando origen a distintos personajes, siendo Little Dragon el más reciente y, hasta ahora, el último creado dentro de esta serie.

Este proceso me llevó a escribir una narrativa para cada personaje que iba naciendo, descubriendo que cada uno representaba emociones, aprendizajes y transformaciones internas. Actualmente, la serie se encuentra en su etapa final, con la construcción de la presentación de las 19 obras que conforman este viaje.

Amor

Una mirada puede generar el vuelo de mariposas en mi pecho.
Una palabra puede ser la llave que abre y sane un corazón herido.
Y una sonrisa, capaz de crear ese mundo en el que ambos nos sentimos uno.

Un amor falso es puro teatro.
El amor imaginario es el guión de tu propia película.
Pero el amor honesto tiene luz propia y hace milagros.

Y es precisamente el amor propio el que nos permite ser honestos al aceptarnos y reconocer el valor de esa luz que nace en nuestro interior, que crece y se expande a lo largo y ancho del horizonte.

Quemazón

Ese cosquilleo en mi cuerpo es el susurro de una dimensión no física.
Soy la consciencia que observa a través de este cuerpo.
¿Qué cuerpo?, me pregunto con una sonrisa nerviosa.

Las vibraciones de la música forman parte de mí.
Los olores, sabores y el sentir se enaltecen.

Saber que formo parte de todo y que todo es parte de mí hace que lo físico se transforme.
Asusta no tener control, pero al fluir aparece la observación.
Una realidad paralela donde pierdo la noción del tiempo y que a veces no quiero dejar ir.
Pero es posible que, en más de una ocasión, ella tampoco me quiso dejar ir.

Luz

Hay miedo.
Miedo a lo desconocido.
Al abismo.
A no lograrlo.

Pero nadie me va a ver de rodillas.
Sin un hogar al que regresar, no queda otra opción.

Con cada paso hacia la cima, voy moldeando mi nuevo personaje.
En cada nueva aventura descubro nuevos aliados.
En cada colina encuentro un nuevo maestro.

Estar conmigo mismo en este viaje ha sido mi mayor bendición, permitiéndome ver y escuchar lo que antes no podía.
Recordé que soy un ser de luz viviendo una experiencia humana, con un propósito y un norte, pero con grandes variantes en el camino.

Entre mis guías y maestros aprendí el poder de la gratitud, el significado de las sincronizaciones y a crear mi propia realidad.
Ahora solo queda dejarse llevar, confiar y seguir actuando.

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