Narrativas Introspectivas
Regresar a dar la cara, con la intención de entender, dar espacio a la reflexión y expresar por medio de palabras, es como surge Narrativas Introspectivas.
A partir de imágenes creadas en distintas épocas y con las vivencias adquiridas a lo largo del tiempo, estas historias y personajes comienzan a unirse a través de emociones reales. Algunas nacen de experiencias personales, otras de la imaginación, y algunas habitan en un punto intermedio, pero todas comparten una misma raíz emocional.
Esta serie fue surgiendo de forma orgánica, por etapas y por vivencias, convirtiéndose en una exploración continua de la introspección y el crecimiento personal.
Del Prado
Hay lugares y situaciones que le marcan la vida a uno, pero quién diría que un edificio viejo y deteriorado de la Vía Argentina, en Ciudad de Panamá, sería el que me marcaría a mí.
Tantas historias.
Visitas de personajes de todo tipo, artistas, fiestas, vecinos peculiares, sesiones de fotos, cuarto oscuro, amores, alegrías, frustraciones, victorias, modelos, DJs, estudio, buenos amigos y, sobre todo, mi pasión por la fotografía, la cual creció en ese lugar durante nueve años.
Creo que fotografié cada rincón de ese apartamento-estudio. Hoy ya no existe, su encanto tampoco; ahora hay un hotel. Del pasado solo quedan gratos recuerdos.
Pero me pregunto…
¿Cómo se sentiría si llego un día y alquilo mi habitación?
"3B"
Dancing with the Devil
En una época en que la vida nocturna del Casco Antiguo apenas se concentraba en tres bares, por sus calles rondaban el humo, la música electrónica, los martinis y los demonios.
Las fiestas terminaban en apartamentos de extranjeros, con más alcohol y más desconocidos, pero todos cómplices.
Recuerdas que solías huir de la zona antes del amanecer, pero no podrás negar que, alguna vez, te mordió un vampiro.
Amantes de fuego
En solo unos instantes reviví un pasado muy lejano.
Fuimos lobos hambrientos de amor, calor y pasión… fuimos una llama.
Fuimos dos extraños envenenados por un encantamiento del destino.
El fuego corría por nuestras venas y el mundo estuvo a nuestros pies.
Sigo sin entender qué sucedió después.
¿Será que despertamos en una realidad, la imposibilidad de estar juntos, como el cuento de Shakespeare?
¿Será que de antemano conocíamos la realidad, pero como almas rebeldes nos hicimos los sordos y desafiamos al mundo?
En este momento ya no importa.
Aquel dolor, ya superado y escondido en una esquina de mi corazón, sigue dormido y olvidado.
Hoy, en un lugar muy lejano a esa historia y a muchos años vividos, escucho una voz mencionar mi nombre y, como una fantasía, volteo reconociendo enseguida tu mirada.
Nuestros corazones volvieron a palpitar, nuestros ojos a humedecerse y, como dos guerreros amantes que ocultan su amor, nos sonreímos al pasar y cada uno siguió su camino sin mirar atrás.
El dolor que llevamos dentro
Ha habido momentos específicos en mi vida que afectaron mi comportamiento, generando miedos e inseguridades cuyo origen se remonta a mi infancia. Durante años, sin darme cuenta, esos pequeños traumas me controlaron.
Solo recientemente logré aceptarlos, enfrentarlos y tomar decisiones que me permitieron no solo superarlos, sino también transformarme en un ser distinto; alguien que, por fin, deja atrás esa maleta sin significado.
En la búsqueda de un momento profundamente personal, pueden surgir lágrimas. Estas lágrimas son la forma en que el cuerpo libera la energía contenida, permitiendo la reflexión y la sanación.
EL regreso de Esperanza
En el pueblo se contaba la historia de una niña que perdió a su familia en un incendio en el teatro.
Su dolor era tan profundo que huyó sin decir adiós, sin que nadie supiera dónde estaba.
Veinte años después, un pescador vio llegar una barca. Era ella. Fuerte, sabia y hermosa, con ojos brillantes y llenos de amor. Nadie preguntó nada, y ella tampoco habló de su pasado. Pero todos celebraron su regreso.
Claire de lune
A lo largo de los pasillos de mi sueño, se escucha sutilmente un piano con esa melodía.
Siento tus pasos correr junto a mí sobre el piso de madera; me acerco y siento tu alegría brillar en lo alto de las escaleras.
Te sigo, pero te pierdes en cada esquina de esta enorme casa.
¿Es mía? ¿Es nuestra? ¿Dónde estoy?
Resbalo y caigo de rodillas, con frustración, al verte desaparecer en cada habitación.
Eres tan familiar, pero no consigo descifrar quién eres:
si te conozco de esta vida, de la anterior o de alguna otra dimensión.
Sin miedo, me quedo sentado junto a los ventanales, mientras la luna proyecta largas sombras en las paredes.
El viento, su cómplice, invita a las cortinas a bailar al ritmo de ese piano solitario que todavía no consigo alcanzar.
Siento tu calor y tus cabellos cerca de mí e, igual que ayer, me tapas los ojos, me susurras y vuelves a desaparecer.