Conexión Drácula 2025

“Las ganas de experimentar me llevaron a un lugar desconocido.
Las ganas de crear me llevaron primero a conocer a este grupo de seres unidos.
Las ganas y la acción de ser esta nueva persona han permitido que, frente a mis ojos,
se forme un nuevo mundo paralelo:
muy similar al anterior,
pero donde todo, sutilmente, comienza a materializarse,
a cobrar un nuevo sentido.”

Fernando Bocanegra, Finca Drácula, Tierras Altas, Chiriquí

Durante años tuve interés en participar en residencias artísticas, pero desaparecer por varios meses de mi país se me hacía difícil por las diversas responsabilidades que uno tiene en casa. Al final, opté por aceptar que no era el momento y decidí simplemente fluir.

Recientemente, en 2025, Finca Drácula —una reconocida finca de orquídeas ubicada en las Tierras Altas de Panamá, dentro de un bosque nuboso y fresco— reactivó su proyecto de arte junto con Casa Cultural Huellas. Este consistía en una residencia artística de una semana. Decidí aplicar y, para mi sorpresa, fui seleccionado entre participantes de distintas nacionalidades.

Sinceramente, no sabía qué esperar. Estaría compartiendo con ocho artistas, y entre artistas a veces suelen surgir egos o dinámicas complejas. Sin embargo, curiosamente, desde el inicio se creó una amistad y armonía muy especial. Fuimos como una pequeña familia: almorzábamos y cenábamos juntos, compartíamos historias, bailábamos y, en esa semana, incluso vivimos dos temblores. También realizamos talleres para la comunidad, lo que hizo la experiencia aún más significativa.

Por mi parte, ya llevaba algunos años creando obras que combinan fotografía con narrativa, y quise atreverme a desarrollarlo dentro de la residencia. A los artistas nos plantearon varios retos, y de cada uno debíamos crear una obra en un tiempo determinado.

Cada obra fue un reencuentro conmigo mismo. Perderme entre los árboles y caminos fue una experiencia mágica e íntima. Me permití reflexionar y enfrentar mis emociones, dejando en cada pieza un sentimiento que me liberaba. Estar vulnerable, pero al mismo tiempo sentirme seguro ante este grupo de compañeros, me reafirmó que el arte sana. Todos manejamos nuestros propios temas, y el apoyo entre nosotros terminó convirtiéndonos en una familia.

La residencia Conexión Drácula no solo reafirmó que voy en el camino adecuado, sino que fue una experiencia que me formó tanto como ser humano, como artista.

Foto: Errol Ruiz / Artistas en Finca Drácula durante la primera presentación de obras y comenzando a conocernos.



Nueve artistas, seis días creando y tres retos.
Una lluvia de emociones, experiencias y reflexiones personales
nos permitió, a mis compañeros y a mí,
vivir unos días inolvidables en una misma frecuencia,
teniendo como resultado:
— Nuevas amistades.
— Espacios para experimentar.
— Crecimiento como artistas.
— Crecimiento como seres humanos.

Gracias, Conexión Drácula.

Previous
Previous

El origen de la incomodidad

Next
Next

Entre tanto ruido, elijo hacer pausa